El Desayuno: Energía Para Todo el Día

▶️ El Desayuno ◀️ Desayunar significa, literalmente, romper el ayuno. Tras las horas de sueño, el organismo necesita recargar baterías para enfrentarse a los quehaceres diarios con la energía necesaria. Así las cosas, el desayuno debe ser mucho más que un café bebido a toda velocidad. Se trata de una de las comidas más importantes del día y merece un poco de tiempo, alimentos sanos y, si es posible, disfrutarlo sentado a la mesa.

EL DESAYUNO
El Desayuno

Levantarse de la cama por las mañanas suele ser un ejercicio heroico para la mayoría de los mortales. Tras abandonar las sábanas que arroparon el descanso nocturno, el cuerpo pide alimento, la única gasolina que conoce para ponerse en marcha. Sin embargo, no siempre se respetan sus demandas y es habitual despachar los primeros minutos del día con un simple café o un vaso de leche.

Índice

    EL DESAYUNO: AZÚCAR PARA EL CEREBRO

    El desayuno es una de las comidas fundamentales del día y requiere cierta planificación y unos minutos de tranquilidad. Da paso a una dura jornada laboral o escolar en la que el gasto de energía va a ser notable y debe proporcionar una serie de nutrientes básicos. Una parte importante de su composición ha de estar constituida por alimentos ricos en hidratos de carbono, ya que éstos garantizan un buen aporte de azúcares de absorción lenta. El azúcar es el alimento fundamental del cerebro y por tanto, el combustible de la memoria, de la rapidez mental y de una buena disposición al aprendizaje.

    Muchos de los efectos beneficiosos del desayuno se deben precisamente a que incrementa el índice de glucosa en la sangre, que a su vez activa un transmisor cerebral denominado acetilcolina, responsable de una buena actividad mental. Para producir acetilcolina, se requiere vitamina B1 y entre los alimentos que contienen este nutriente, cabe mencionar el pan integral o enriquecido y los cereales. Otra de las ventajas de los productos integrales es que son ricos en fibra, por lo que ayudan a limpiar el intestino y a comenzar el día sin lastres innecesarios.

    Las mermeladas y confituras suelen completar el aporte de azúcar necesario, además de introducir una pequeña cantidad de vitaminas presentes en las frutas con las que se elaboran.

    Los zumos y la fruta natural también aportan grandes cantidades de vitaminas. Son ricos en glucosa, contienen fibra y su aporte vitamínico es superior al de productos procesados como las mermeladas. Un zumo de naranja recién exprimido o una manzana son una excelente forma de comenzar bien el día.

    Los zumos y la fruta natural también aportan grandes cantidades de vitaminas. Son ricos en glucosa, contienen fibra y su aporte vitamínico es superior al de productos procesados como las mermeladas. Un zumo de naranja recién exprimido o una manzana son una excelente forma de comenzar bien el día.

    Tanto el café como el chocolate suelen tomarse mezclados con leche, un producto repleto de proteínas y calcio, que resulta ideal para aquellas personas cuyo trabajo requiera esfuerzos físicos. Lácteos como quesos frescos o yogures poseen propiedades similares a las de leche y son sustitutos perfectos de la misma. Quienes padezcan alguna patología que requiera un recorte de la ingesta de grasas, pueden tomar los mismos productos pero en sus versiones desnatadas o semidesnatadas.

    BOLLERÍA EN EL DESAYUNO: MEJOR CASERA

    Unos croissants recién hechos y crujientes son ciertamente un bocado irresistible. El acompañamiento del café matutino, ya sea con productos franceses o con los deliciosos churros made in Spain, anima cualquier desayuno que se precie. A ellos suele unirse un poco de mantequilla o margarina para mantener a buen nivel las reservas grasas del organismo. Sin embargo, esta clase de desayunos no son lo mejor para mantener la línea ni la buena salud del corazón. Está probado que las grasas animales contribuyen a elevar los niveles de colesterol en sangre y el riesgo de padecer accidentes cardiovasculares. Por tanto, lo mejor es huir de la mantequilla y productos que la integren en su composición y emplear margarinas elaboradas con aceites vegetales.

    Más sano todavía es el tradicional pan con aceite de oliva que ya disfrutaban nuestros abuelos, el cual se convierte en un auténtico manjar si se mezcla con un poco de tomate natural. Se trata del típico desayuno mediterráneo, rico y saludable como pocos.

    En el caso de que se sea un goloso impenitente, el desayuno puede incluir algo de bollería. Lo mejor es que sea casera, ya que los dulces industriales llevan cantidades elevadas de grasa y azúcar, y sus aportes de energía están bastante por debajo de los kilos que suman al cuerpo. Es especialmente importante que los niños limiten el consumo de esta clase
    de alimentos: se calcula que un 15 % de la población infantil de los países occidentales tiene sobrepeso; y algunas estimaciones hablan de que en el año 2005 esta cifra superará
    el 18 %.

    ¿QUÉ HACER SI NO APETECE DESAYUNAR?

    Cuando el organismo está habituado a un café bebido como todo desayuno, es prácticamente imposible pasar a un festín de frutas y cereales sin escalas. El hombre es un animal de costumbres y necesita su tiempo para adaptarse. Lo mejor es empezar con un zumo y algo de pan integral o unos cereales, y después ir incluyendo lácteos y dulces. Con el paso de los días, la necesidad de alimento por la mañana se irá haciendo mayor y ya no será preciso forzar el apetito.

    Un buen desayuno tampoco significa cambiar los gustos alimenticios y obligarse a comer un par de huevos con bacon al mejor estilo anglosajón. Conviene conservar las tradiciones dietéticas mediterráneas, que son las más sanas, aumentando la cantidad de alimentos que se ingieren y eligiendo aquellos que más nos satisfacen.

    Además de productos sanos y una combinación equilibrada de los mismos, un desayuno en condiciones necesita minutos y tranquilidad.

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