La depresión : Causas y Síntomas

▶️ Depresión ◀️ Te resulta imposible levantarte de la cama, tus responsabilidades ya no tienen ningún interés para ti, te cuesta concentrarte… Puede que estés sufriendo una depresión. No es el fin del mundo, sino una enfermedad tratable y curable. Eso sí, debes asumir lo que te está pasando, acudir a un profesional y no rehusar la ayuda de familiares y amigos.

▶️ Depresión ◀️
DEPRESION

La depresión es una enfermedad que afecta a casi el doble de mujeres que de hombres. ¿Por qué? Las culpables podrían ser las hormonas -la progesterona y los estrógenos-, que revolucionan el organismo femenino varias veces a lo largo de su vida: menstruaciones mensuales, embarazos, post-parto, abortos, pre-menopausia y menopausia.

Según las últimas investigaciones, no está muy claro que sean las mujeres las mayores afectadas; mientras que el hombre se sigue mostrando reacio a reconocer que tiene depresión, rehúsa acudir al médico y rechaza la ayuda de sus allegados. Sin embargo, recurre con más frecuencia al alcohol y a los pensamientos de muerte y suicidio. De hecho, la tasa de suicidio en el hombre es cuatro veces más alta que en la mujer.

Índice

    Las causas de la depresión

    Pueden ser endógenas, exógenas o mixtas. Las primeras se justifican a partir de comprobar que varios miembros de una misma familia desarrollan la enfermedad. Esto confirmaría que se puede heredar, porque existe una predisposición biológica. La predisposición psicológica sería otra causa endógena caracterizada por la poca autoestima con que algunas personas se perciben, y la visión pesimista que tienen de todo lo que hacen y de todo lo que les rodea.

    Entre las causas exógenas estarían las enfermedades que uno mismo o alguien de su entorno puede llegar a padecer -accidentes cerebro-vasculares, ataques al corazón, cáncer, enfermedad de Parkinson y trastornos hormonales-, así como factores ambientales influyentes. Entre estos últimos estaría la pérdida de un ser querido, problemas en las relaciones con los demás, laborales y económicos.

    En muchas ocasiones, la depresión se desencadena por una combinación de varios de estos factores.

    Los síntomas de la depresión

    Han de darse cinco o más de los siguientes síntomas durante un período de dos semanas para pensar que padeces una depresión:

    • Estado de ánimo triste, deprimido o decaído.
      · Pérdida de interés por actividades que antes nos gustaban y entretenían.
      · Inapetencia sexual.
      · Pérdida de peso y apetito, o por el contrario, aumento importante de peso.
      · Insomnio, somnolencia o sensación de no querer levantarse de la cama.
      · Fatiga, pérdida de energía, sensación de agotamiento físico y mental.
      · Intentos de suicidio o pensamientos recurrentes de muerte.
      · Sentimientos de inutilidad, culpabilidad y pesimismo.
      · Agitación, inquietud e irritabilidad.
      · Dificultad para concentrarse, prestar atención, recordar y tomar decisiones.
      · Síntomas físicos: dolores de cabeza, de nuca, de espalda, entorno al corazón, trastornos digestivos, ansiedad y dolores crónicos.

    Depresión: El tratamiento

    Siempre hay que acudir a un profesional. El primero debe ser el médico de cabecera, quien realizará un chequeo médico completo, incluida una entrevista personal -para averiguar si hay consumo de alcohol o drogas, si existen antecedentes familiares, etcétera-, un examen físico y una analítica.

    Tras los resultados, si es necesario, se derivará al paciente a un psicólogo o a un psiquiatra.
    El tratamiento puede consistir en medicación, psicoterapia o una terapia combinada. Los fármacos -antidepresivos-, generalmente son más utilizados cuando se trata de depresiones moderadas y severas. La psicoterapia -terapia de conversación y de comportamiento- ofrece mejores resultados en depresiones más leves.

    Es muy importante que el paciente no abandone el tratamiento en cuanto note que se siente mejor, ya que las recaídas pueden pasar una desagradable factura. Además, los medicamentos deben dejar de tomarse gradualmente, para evitar el síndrome de abstinencia.

    Consejos

    · Hay que fijarse metas realistas y autoverbalizar pensamientos de reconocimiento cuando se hayan alcanzado: lo he logradoHe conseguido mi objetivo
    · Practicar ejercicio, participar en actividades sociales, en grupo, ir al campo, al cine, o cualquier actividad que pueda distraer es de gran ayuda.
    · Toda toma de decisión importante se debe posponer hasta que la enfermedad remita.
    · Hay que sustituir los pensamientos negativos por pensamientos positivos: en lugar de pensar nada me sale bien, decirnos las cosas irán saliendo si me lo propongo.
    · No se debe rechazar la ayuda y compañía de familiares, amigos y seres queridos.
    · No se debe dejar el tratamiento antes de que el médico lo establezca.
    · Los familiares y amigos deben ser comprensivos y tener mucha paciencia, no se debe acusar ni culpar a una persona deprimida por su estado, tampoco se puede esperar que salga de él de un día para otro. Lo mejor, escucharle con atención y transmitirle el sentimiento de que se le quiere y se espera que salga adelante.

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